sábado, 7 de noviembre de 2009

la costura como una herramienta mediadora entre la plastica y lo personal


En el año 2005 iniciamos una relatoría de quiénes éramos, cómo era nuestro grupo familiar y cómo era el espacio que habitábamos y por quién estaba conformado, con qué soñábamos y qué no deseábamos, este registro quedó escrito en la bitácora. Luego se hacían divisiones en el libro de los días de la semana y escribían las actividades que hacían y con quiénes permanecían en la hora contraria al colegio, posteriormente por toda la margen del libro debían coser, calcaban la silueta de su cuerpo y escribían dentro de ella con qué soñaban y, con la aguja, elaboraban un calado de hilo para cubrir el texto.

Fue una experiencia significativa, se conoció mucho de los alumnos. Entre ellos se reconocieron y crearon alianzas cuando se elaboraban las lecturas.

En el 2006, se inició una exploración sobre el traje que llevamos, lo dibujamos en la tela, luego lo pegamos de la bitácora y empezamos a coser, cada uno va construyendo las prendas femeninas y masculinas, vamos organizando diferentes diseños hasta crear, a partir de una idea, cantidades de ideas que tienen que ver con el vestuario. Se inicia entonces la costura en una dirección y cada uno va creando su propia impronta con el tejido. Esto hace que se hable en el salón sobre cómo cubrimos nuestro cuerpo, cómo nos ven y cómo nos sentimos, mientras se cose o se remienda se dialoga de muchos temas, nos conocemos mejor, creamos innumerables alianzas y vínculos afectivos.

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